La enseñanza del Derecho Aeronáutico y Espacial

ene 18, 2013 by

Por Emilio E. ROMUALDI

 

La esencia de la verdad se descubre como libertad”[1]

                                                        Martín Hiedegger

1.-  El Derecho como objeto de estudio.

El abordaje de la enseñanza de un área del derecho no debería estar desvinculada de un redimensionamiento de la enseñanza del derecho en general. No desde la perspectiva exclusivamente pedagógica, en particular el rol del docente en clase, sino desde la manera en que desarrollamos el proceso educativo. Si bien muchas de las afirmaciones que se realizarán seguidamente son aplicables a la enseñanza de grado, dado el marco de esta exposición haré algunas consideraciones vinculadas a la enseñanza de postgrado que por su proliferación actual merece consideraciones particulares.

Así, si denominamos a un área de la enseñanza  como “derecho aeronáutico y espacial”, primero debemos definir que consideramos derecho como objeto de conocimiento y luego cual es el contenido del denominado  aeronáutico y espacial.

Ciertamente la definición de derecho no resulta un interrogante iusfilosófico de fácil respuesta. Sin embargo, se puede abordar este problema a partir de una pregunta: ¿es derecho exclusivamente  norma jurídica?. No es una pregunta menor. Si la respuesta es afirmativa, circunscribimos el contenido de la enseñanza a un conjunto normativo, toda vez que descartamos la posibilidad de considerar al derecho como un fenómeno que excede esa dimensión.  Si la respuesta es negativa y aceptamos que el derecho es un fenómeno cultural complejo, debemos definir cuales son las que consideramos como objeto de estudio.

La extensión del trabajo no permite un análisis de la cuestión por lo que me limitaré  a manifestar que considero al derecho un fenómeno[2] cultural[3]  que se puede abordar a partir de 4 dimensiones[4]:

-         Conducta de los actores sociales.

-         Norma jurídica.

-         Jurisprudencia

-         Valores colectivos.

Esta convicción me lleva afirmar que el dictado de la materia no se debe circunscribir al estudio del conjunto normativo aislado de las otras dimensiones.

Si la norma jurídica es la superestructura de la decisión política el estudio de la misma no puede prescindir de los fundamentos explícitos e implícitos de la solución adoptada por le órgano político encargado de dictarla ( legislativo)  y le órgano político encargado de su promulgación ( ejecutivo).  En este sentido, me parece necesario destacar que el sistema normativo no es más que una ficción que crean los organismos políticos para administrar las relaciones de poder que existen en una sociedad. Así como las relaciones personales se basan en la pasión  – sin prescindir del vínculo de poder – las relaciones sociales se basan en una relación de poder – que no implica prescindir de los pasiones expresadas en el odio o el amor -  entre los diversos sectores e intereses que constituyen una sociedad. La norma es la necesaria transacción entre los intereses de los sectores dominantes entre si y de su relación con los sectores dominados en la sociedad.

Como sostiene Bobbio[5] “la vida en un Estado moderno en el que la sociedad civil está constituída por grupos organizados cada vez más fuertes, es atravesada por conflictos de grupo que continuamente se renuevan, frente a los cuales el estado como conjunto de órganos de decisión ( parlamento y gobierno) y ejecutivos ( aparato burocrático), desempeña la función de mediador y de garante más que de detentador del poder de imperio, de acuerdo con  la imagen clásica de la soberanía”.

 

Ello dado que a mayor transaccionalidad mayor eficacia de la norma y por tanto mayor eficiencia del sistema. Es cierto que  “la palabra transacción es desagradable pero es importante que aprendamos a usarla correctamente. Las instituciones son, inevitablemente, el resultado de una transacción con las circunstancias, intereses, etc., si bien como personas podemos resistirnos a influencias de es tipo”[6]. De este modo “ es más fácil llegar a un acuerdo razonable acerca de los males existentes y de los medios para combatirlos, que con respecto al bien ideal y a los medios para materializarlo, entonces mayor será nuestra esperanza de que mediante el uso del método gradual se supere la dificultad práctica más seria de toda reforma política razonable, a saber el empleo de la razón en lugar de la pasión y la violencia en la ejecución del programa social. Siempre existirá la posibilidad de llegar a una transacción razonable de las partes y, por consiguiente, de alcanzar las mejoras mediante métodos democráticos”[7]

En tal sentido sostiene Habermas que en interés propio del Estado  este debe cuidar todas las fuentes culturales de las que se alimentan la conciencia normativa y la solidaridad de los ciudadanos[8]

De este modo, la norma transaccional, propia de las democracias modernas y evolucionadas, que reemplazan a las soluciones unilaterales e imperativas propias de expresiones autoritarias del pasado aún en marcos de aparente democracia, será una herramienta útil  en pos de lograr  un eficaz marco normativo.

De este modo, no puede prescindirse del estudio de la situación de hecho al momento del dictado de la norma como la existente al momento de su estudio. De allí que la recopilación de información y su procesamiento es una tarea vital para la enseñanza del derecho con criterios de modernidad.

Asimismo el análisis de la jurisprudencia, que es un vehículo de interpretación normativa y valorativa de las conductas de los actores sociales en relación con las normas y los valores o creencias predominantes en un momento histórico.

A modo de ejemplo, la sentencia del Tribunal Constitucional italiano en el caso “Coccia c/ Turkish Airlanes”[9] expresa una clara modificación valorativa. Más allá de la lógica y la fundamentación jurídica, existe una valoración de norma y realidad que excede la simple interpretación normativa. Una solución como la adoptada en dicha causa, era impensable una década  anterior, donde la limitación cuantitativa era un paradigma que no estaba sometido, salvo aisladas voces doctrinarias, a cuestionamiento alguno. La norma y la constitución siempre estuvieron ahí. Solo cambió la relación valorativa de ambas. La sociedad a partir del planteo de la parte actora reclamó la modificación valorativa. El tribunal italiano como vehículo de la realidad escuchó su reclamo[10].

Finalmente no puede prescindirse del estudio valorativo. Toda norma jurídica, como toda conducta, como toda solución jurisprudencial son contenedores de los valores que guían la decisión política del legislador, la conducta de las personas (así Tomás de Asís sostenía que el alma de los hombre – es decir sus valores – se conoce por su conducta) o la decisión del juez. Es que como sostiene Scheler[11] todo deber ser se funda en un valor y la validez de una solución está en directa relación con lo que Cossio denomina “entendimiento societario”. Es decir, el conjunto de creencias y valores vigentes en una sociedad en un momento histórico determinado.

Es decir, no puede dejarse de analizar el contexto histórico de las normas generales y particulares. Aún aceptando que las normas son prescriptivas[12], ellas describen una realidad que se relaciona con el momento histórico en el que fueron dictadas. Son un reflejo de las conductas de los actores sociales y los valores colectivos predominantes en el momento histórico en que fueron sancionadas.

 

La adecuación histórica se realiza a través de la acción de la jurisprudencia, que va subsumiendo valorativamente las nuevas conductas  a la normativa vigente.

 

En este sentido, destaco la importancia del abogado de parte en el pronunciamiento judicial. En virtud del principio de congruencia el juez no puede expedirse sobre aquellas cuestiones o fundamentaciones que no han sido objeto del litigio. Es decir, que los pronunciamientos novedosos son precedidos de planteos que tienen la misma característica.

 

Por razones de tiempo no analizaré por qué la justicia no es un valor del derecho, sino su finalidad como protección del hombre, a su vez el objeto del derecho[13].

 

La justicia como fin se diferencia de la calificación de la sentencia, la conducta o la norma como “justas”, las que son una apreciación valorativa subjetiva de adecuación del sujeto con algunas de estas dimensiones del derecho.

 

La moral son reglas de conductas que, al igual que las normas jurídicas, contienen valores que pueden o no ser reconocidas por la dimensión normativa. Si bien es cierto no hay casi discusión sobre la moral individual, existen discrepancias en cuanto la existencia de una moral colectiva. Sin poder realizar un análisis profundo me limito a decir que existen reglas de conductas morales colectivas. El concepto colectivo, al igual que en el caso de los valores, está dado como sinónimo de mayoría, no como unanimidad. El derecho como la moral expresan por valores de la mayoría y no requieren de unanimidad. El estudio de los aspectos morales reviste importancia por la proliferación de reglas éticas en distintas áreas de la actividad humana[14]. Los Sistemas Computarizados de Reservas (SRC) son un ejemplo de esta afirmación en nuestra área de estudio en cuanto a la existencia de códigos éticos o de conducta[15].

 

Por el contrario, las reglas religiosas no están dirigidas para la vida sino para darle trascendencia a la muerte. Son reglas que si bien están dirigidas a conductas de vida se dirigen a ésta con un sentido que la trasciende y le da significado a la muerte.

 

Los valores están contenidos en las normas sean jurídicas, morales o religiosas y como tal son una expresión de los mismos.

 

Los aspectos vinculados a la validez del sistema normativo y a la relación normas jurídicas, morales y religiosas está íntimamente vinculado a este tema,  no obstante lo cual no serán analizadas por exceder el objetivo del trabajo

 

La segunda pregunta es qué considero comprendido dentro del derecho aeronáutico y espacial. Ciertamente todas las conductas vinculadas con la actividad aeronáutica, tanto las que podemos considerar típicas como aquellas que sin serlo se interrelacionan con las primeras. De igual modo, el estudio de las normas especiales no puede realizarse sin una interpretación y contrastación con las normas generales y especiales de esas otras actividades. Muchos de los institutos aeronáuticos o espaciales no pueden interpretarse si no se lo hace a partir de las normativas generales (ej: concepto de culpa, factor de imputabilidad, sistemas resarcitorios). Ciertamente no puedo dejar de manifestar mi posición al menos de duda frene a la pretendida autonomía del derecho aeronáutico, que no interfiere en la posibilidad de su análisis crítico como parte de una actividad más general que denomino “derecho del transporte”.[16]

 

2.-  La enseñanza del derecho como objeto de crítica

 

Las apreciaciones efectuadas en el apartado anterior me llevan a formular varios interrogantes, vinculados con la enseñanza no sólo de estas asignaturas sino del derecho en general.

 

-         ¿Permitimos la construcción del conocimiento del estudiante o nos limitamos a una simple información y memorización de la normativa vigente?

-         ¿Desarrollamos en clase métodos de enseñanza que estimulen el pensamiento crítico del alumno?

-         ¿ Cuál es la característica de nuestras materias?

-         ¿ Debe ser obligatoria su enseñanza?

-         ¿ Con qué carga horaria contamos para desarrollar la tarea?

Gastón Bachelar sostiene que un obstáculo epistemológico lo constituyen las costumbres intelectuales. Citando en su obra a Bergson, manifiesta que “nuestro espíritu tiene una tendencia irresistible a considerar más claras las ideas que le son útiles más frecuentemente”[17].

 

Esto viene ocurriendo con la enseñanza del derecho que se proyecta a la enseñanza de postgrado. Se la viene impartiendo como una simple memorización de normas vinculadas a un área de la actividad humana y por ende del derecho, en nuestro caso la actividad aeronáutica, espacial o marítima. También es cierto que no sólo es una tradición, sino la consecuencia del reduccionismo conceptual de lo que implica reconocer el fenómeno derecho sólo en la norma jurídica.

 

Así, la enseñanza de nuestras materias se realiza con la consigna de que el estudiante conozca las disposiciones del Código Aeronáutico, los convenios internacionales y disposiciones complementarias. Si el estudiante puede memorizar esta información, con algún aditamento jurisprudencial y conforme las pautas de algún texto que hayamos recomendado, consideramos cumplida la tarea.

 

El conocimiento de los institutos de la normativa general básica es necesario como soporte del conocimiento especializado. Sin embargo, muchas veces no es requerido, aún mas resulta innecesario, porque si el estudiante conoce la normativa y el contenido del texto solicitado, se considera cumplida la enseñanza de la asignatura. Esto es un concepto que parece aceptado tanto por  alumnos como  docentes.

 

En una tarea donde primase la idea de derecho como fenómeno cultural complejo e integral esto no es posible. La adecuación valorativa e histórica de la norma, junto al incentivo del espíritu crítico de la realidad y su confronte con la normativa, requieren de un método y sobre todo una concepción de la  enseñanza del derecho totalmente distinta.

 

Así “interesa que la educación legal estudie al derecho como objeto transversal, para que se comprendan las diferentes perspectivas desde las cuales el derecho es visto por las diversas subculturas que integran una sociedad….”[18]. Por eso, es necesario contextualizar la enseñanza legal incluso o más aún a nivel de postgrado, para que los operadores jurídicos comprendan el derecho tal como es concebido y aplicado en la realidad.

 

Es cierto que estas materias son una especialidad de la vida humana y como tal del derecho. Sin embargo, como tales requieren que el umbral de conocimiento del estudiante sea sólido y le permita acceder a la especialidad a partir de los institutos de la normativa general. Si no se parte de una sólida zona de desarrollo próximo, conforme la terminología de Vygotski, constituida en el conocimiento de los institutos de la normativa general y el espíritu crítico de los hechos y valores sociales, es imposible alcanzar un nivel de desarrollo potencial adecuado.

 

En este sentido, como expresa Ausubel, el aprendizaje requiere que sea significativo para el estudiante y que éste pueda relacionar el nuevo conocimiento con el que ya posee, entre lo que aprende y lo que ya conoce . “Es necesario que el estudiante pueda relacionar, anclar los nuevos contenidos en sus estructuras y conocimientos previos, en una experiencia personal y plena de sentido para quien la realiza. Por lo tanto, a partir de dos mecanismos complementarios como el de asociación y construcción, los conocimientos anteriores se reestructuran y reorganiza para lograr  nuevos”[19]. Sería más útil aprender repitiendo cuando haya que actuar de modo repetitivo (utilizar un cajero automático siempre para los mismo, retirar dinero) y será mejor crear nuevas estructuras cuando la tarea vaya a requerir con frecuencia adoptar esas estructuras a condiciones cambiantes”[20].

 

“En estos términos un buen aprendizaje debe:

-    Producir cambios duraderos en la conducta.

-         Poder utilizarse en otras situaciones, transferirse o trasladarse a nuevos contextos para resolver situaciones problemáticas nuevas.

-         Establecer relaciones significativas entre la teoría y la práctica”[21]

 

Por ello, es importante el conocimiento conceptual previo, ya que a partir de esos stándares mínimos requeridos, el trabajo en clase será redituable para los diversos niveles de conocimiento de cada estudiante y para los objetivos docentes.

 

Así, con la idea que el aprendizaje es sinónimo de comprensión[22], la libertad planteada requisito ineludible en el proceso de aprendizaje merece algunas líneas.

 

Sin ejercicio de libertad, como expresión de la ausencia de violencia corporizada en la compulsión y directividad de las ideas, no hay aprendizaje, no hay búsqueda de la verdad y ciertamente no se alcanzarán ninguna de las metas planteadas en los apartados previos. La búsqueda del conocimiento por parte del estudiante sólo puede realizarse en este marco de libertad. No significa la ausencia de reglas, sino la ausencia de límites al pensamiento orientado con sentido ético. Una expresión de esa idea es la frase de Galileo Galilei “nadie enseña nada a otro hombre, sólo lo ayuda a encontrarlo dentro de sí mismo”. Esa búsqueda sólo se puede sustentar en el ejercicio irrestricto de la libertad y el respeto mutuo entre educando y docente.

 

En definitiva, la idea es que a nivel de grado las materias vinculadas con la actividad aérea, naviera y aún terrestre sean enseñadas en conjunto, con espíritu crítico que incentive el análisis de las conductas de los actores sociales, los valores sociales, su relación con la normativa vigente y la interpretación que ha hecho la jurisprudencia de estas dimensiones del derecho.

 

Como síntesis conclusiva de lo expuesto es que estas materias no pueden ser optativas. El conocimiento de sectores tan importantes de la actividad económica como el aéreo, naviero y hasta terrestre vinculado con aquellas especialmente el transporte, no pueden ser consideradas una opción del estudiante. Son una realidad que éste debe abordar necesariamente y que es parte del bagaje imprescindible que un alumno de derecho debe tener para ser un futuro abogado.

 

No escapa a mi comprensión del problema el tema de la cantidad de alumnos por clase como obstáculo del debido aprendizaje. Sin embargo, es un tema que excede los fines de este tema. Sin perjuicio de lo cual, es deseable que las universidades revean el criterio de superar el número de 20 alumnos por clase a fin de permitir un mejor resultado académico del docente.

 

Por el contrario, merece una breve referencia el problema de la carga horaria. Un esquema integral como el aquí planteado, requiere de una materia de duración anual con el máximo de la carga horaria prevista en cada universidad. Una visión integral de la materia, con dimensiones de abordaje que superan lo exclusivamente normativo, requieren necesariamente de una carga horaria que permita que el programa sea una realidad y no una “expresión de deseos” de quien lo confecciona.

 

Es cierto que desde hace un tiempo he postulado esta  idea de que las materias vinculadas con la actividad aérea, naviera y aún terrestre sean enseñadas en conjunto, con espíritu crítico que incentive el análisis de las conductas de los actores sociales, los valores sociales, su relación con la normativa vigente y la interpretación que ha hecho la jurisprudencia de estas dimensiones del derecho. Sin embargo, aún cuando se hagan por separado, lo cual responde a una decisión académica de la unidad académica de la universidad que dicte el postgrado, su estudio debe responder a los objetivos centrales de desarrollo de una masa crítica de pensamiento a partir de la información de norma, conducta, doctrina y jurisprudencia debidamente comprendida en su interrelación con otras áreas de la actividad humana que se vinculan con el objeto de  estudio.

 

Así, el conocimiento de sectores de la actividad humana tan importantes de la económica o el análisis de los comportamientos sociales, la individualización de los sujetos que se pretende tutelar a partir de la norma o los valores políticos vigentes en una sociedad dada no pueden ser consideradas una opción del estudiante. Son una realidad que éste debe abordar necesariamente y que es parte del bagaje imprescindible que un alumno de derecho debe tener para ser un futuro abogado.

 

3.- Epílogo

 

Con la visión jusfilosófica desarrollada en este trabajo con el derecho como fenómeno complejo y dialéctico, la llamada autonomía del derecho carece de fundamento. El derecho excede la dimensión normativa sobre la que se asienta la llamada autonomía científica. Larga, y en este punto abstracta, sería la disertación a partir de la cual se podría demostrar que aún en el reduccionismo conceptual normativista, ésta como el llamado “particularismo normativo”, carece de sustento tanto en el derecho argentino como en el orden internacional. Que las supuestas soluciones distintivas de la normativa particular no son diversas a la normativa general. Sobre este particular al desarrollar en mi tesis doctoral el contrato de transporte realicé una extensa contrastación intrasistémica para demostrarlo. Así, la limitación cuántica y en algún sentido la protesta en cuanto habilita la instancia judicial aparecen en el transporte aéreo como soluciones distintivas, ambos institutos cuestionables en particular la primera por sus implicancias constitucionales. De este modo, a nivel de grado la autonomía didáctica no se sustenta en aquella, sino en el diseño de la currícula conforme la dirección que se pretenda dar a la carrera. La solución dependerá de los años en los que se diseñe el desarrollo de la carrera y la orientación filosófica y pedagógica que se le imprima a su desarrollo. A nivel post grado la autonomía didáctica dependerá de la orientación o amplitud que se pretenda otorgar a la especialización, maestría o doctorado.

 

En Argentina y en el nivel de grado en los últimos años, en particular en las universidades privadas hay una reducción de los años de estudio y por tanto de contenidos de las materias, que a mi entender afectan severamente la formación y capacitación de los estudiantes. Este fenómeno se repite a nivel de postgrado y se expresa a través de resoluciones que toman los organismos de control que en cambio de permitir amplitud horaria la restringe, limitando la calidad de los cursos.

Las  cuestiones desarrolladas precedentemente y en el apartado anterior se interrelacionan y seguramente generarán más interrogantes para la discusión que respuestas.

Lo importante es plantearnos estas nuevas incógnitas. Las respuestas llegarán con el desarrollo de algunas ideas, el debate y la conciencia de que la tarea educativa siempre requiere de nuevos replanteos y discusiones que no la anquilosen conceptual y metodológicamente.

Es entonces necesario destacar la necesidad de promover dentro de las instituciones que se dedican a la enseñanza de grado y postgrado centros de estudio e investigación donde se puedan realizar trabajos en equipo con multiplicidad de enfoques, con espíritu crítico y con libertad en la búsqueda de nuevas propuestas, tanto de derecho privado como de derecho público, que puedan ser puestas a disposición de los organismos de decisión política.

Ese es el gran desafío académico a futuro para institutos que desarrollan tareas de enseñanza de grado y postgrado a partir del reconocimiento del disenso de que el otro es diferente y que posiblemente represente intereses también diversos con los que debo conciliar soluciones, a fin de lograr una eficiente tarea investigadora y una construcción sólida del conocimiento.



[1] Heidegger, Martín ¿Que es metafísica? Y otros ensayos, Fausto, Bu8enos aires, 1996, pág. 122

[2] Fenómeno: toda apariencia o manifestación, así del orden material como espiritual, “Diccionario de la Lengua Española”, Real Academia Española, vigésima primera edición, Espasa Calpe S.A., Madrid, 1992

[3]  Cultural: relativo a la cultura. Cultura: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimiento y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, etc. de una época o grupo social.   “Diccionario de la Lengua Española”, vigésima primera edición, ED. Espasa Calpe S.A., Madrid, 1992

[4]  Dimensión: cada una de las partes de un conjunto que sirven para definir un fenómeno, “ Diccionario de la Lengua Española”, vigésima primera edición, ED. Espasa Calpe S.A., Madrid, 1992

[5] Bobbio, Norberto Estado, Gobierno y socidad – por una teoría general de la política – , 4° reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1996, pág. 31

[6] Popper, Karl La ciudad abierta y sus enemigos Tomo I,  Hyspamérica Ediciones Argentina S.A por Ediciones Orbis, Buenos Aires, 1985, pág.  159

[7] Popper, Karl ob cit, pág.  159

[8] Habermas,  Jürgen Entre Razón y Religión – dialéctica de la secularización-, Centzonle. México, 2008, pág. 28

[9] Corte Constitucional Italiana  Sentencia 132 del 6/5/1985. Declaración de inconstitucionalidad de los topes indemnizatorios del Convenio de Varsovia fijados en el art. 22.1 enmendado por el protocolo adicional de La Haya de 1955. Revista Ateneo del Transporte No. 13, pág. 93

[10] Con la vieja ley de matrimonio civil ( Ley 2393  S 12/11/1988 )ocurrió los mismo en Argentina. Durante casi cien años estuvo en vigencia con la misma Constitución Nacional de los años 1853/60. Lo que había cambiado no era la normativa sino  la conducta y los valores sociales que justificaron tal declaración.

[11]             Scheler, Max Ética, nuevo ensayo de fundamentación de un personalismo ético. Revista de Occidente, Madrid, 1941/42

 

[12] Prescriptivo: Imperativo (filosofía), enunciado que expresa un mandato o una orden. Toma siempre una forma del tipo “debe hacerse algo” y es muy empleado en ética y en los análisis de la filosofía moral. En realidad, un imperativo es una forma especial de enunciado prescriptivo, que indica la necesidad de hacer algo o de llevar a cabo determinada acción. Immanuel Kant realizó importantes análisis del significado del imperativo en su Crítica de la razón práctica (1788). En esta obra, Kant distinguió entre imperativos singulares e imperativos universales; aquéllos son hipotéticos y siempre parecen sujetos al cumplimiento de determinada condición; por el contrario, los imperativos universales deben cumplirse siempre con independencia de cualquier situación.

[13] “ ¿ Cual es, en efecto, el eterno objeto del derecho por donde quiera que se lo considere?. El hombre y siempre el hombre (….) En último análisis, el hombre individual es la unidad elemental de toda asociación humana; y todo derecho, por colectivo y general que sea, se resuelva al fin en un último término en un derecho del hombre” Alberdi, Juan Bautista  El crimen de la guerra, Segunda Edición,  Sopena,  Buenos Aires, 1957, pags. 87 y 125.  

[14] En particular el área médica ( códigos éticos de conducta intra hospitalarios ) y en el área  biológica ( denominada bioética). En la comunicad Económica Europea existen variadas reglas de conducta sobre diversas áreas de la actividad humana. El  Colegio de Abogados en la Provincia de Buenos Aires  sancionó con fecha  25/2/54 las “Normas de Éticas Profesional” con precedentes en los códigos similares de Nueva York ( 1909 ) y el “Proyecto de  Código Unificado de Ética Profesional” aprobado en la V Conferencia Interamericana de Abogados ( Lima 1947)

[15] Folchi, Mario O.  El Nuevo Derecho Aeronáutico ( Los sistemas Computarizados de Reservas), La Ley, Buenos Aires, 1992

[16] Ramberg, Jan    El Futuro de la Unificación Internacional del Derecho de Transporte                JA 2002-I-1149; Calleja, Martín  Derecho del transporte, Ad Hoc, Buenos Aires,  2010; Romualdi, Emilio E. Contrato de Transporte, Aplicación Tributaria, Buenos Aires, 2008.

[17] Bachelard, Gastón, La Formación del Espíritu Científico ( Contribución a un Psicoanálisis del Conocimiento Objetivo ),  Siglo XXI Editores, Buenos Aires 1999, pág. 16

[18] Monzón, José María  La violencia, los medios y la valoración jurídica, Ábaco, Buenos Aires, 2005, pág.166

[19] Informe del Área de Asistencia Educativa Escuela de Ciencias Artes y Técnica Universidad J.F. Kennedy, año 2003

[20] Pozo, Juan Ignacio Aprendices  y Maestros, Alianza, Madrid, 1996

[21] Informe del Área de Asistencia Educativa Escuela de Ciencias Artes y Técnica Universidad J.F. Kennedy, año 2003.

[22]  En este sentido tanto el  racionalismo o el empirismo como expresiones del conductismo o el  constructivismo  son métodos aptos a fin de lograr el objetivo docente de un adecuado nivel de conocimiento del estudiante. La división entre  enseñanza tradicional vinculada al conductismo y enseñanza moderna vinculada al constructivismo es falaz. Todos los métodos son aptos y su utilización variará conforme las características de los estudiantes, el docente  y el tema que deba abordarse. Las exclusiones absolutas no siempre logran un buen resultado y parece lo mejor ejercer la tarea con criterios flexibles.

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